viernes, 12 de octubre de 2007

Los cuatro egos y la quinta esencia


“Dejar de ser lo que los demás quieren que seamos para ser lo que en realidad somos”

He titulado este artículo de la misma manera que el curso que Marianne Costa y Alejandro Jodorowsky impartirán en Madrid en Diciembre de este año, quiero mostrar mi filiación a su sistema psicogenealógico. Recordando que la verdad es aquello que puede resultar útil en un momento determinado, igual que hacemos con las camisas, debemos deshacernos de toda idea que no resulte útil y bella.

Estos cuatro elementos con su quintaesencia ya son nombrados en la antigüedad. Los primeros filósofos griegos creían que el Universo estaba construido usando cuatro elementos básicos: tierra, agua, aire y fuego. Todos estos elementos se podrían mezclar para crear los diferentes materiales que se encuentran en la Tierra. En el Cielo, había otro elemento, el Quinto Elemento o Quintaesencia. A éste elemento se le llamó también “éter”. Ese quinto elemento representa un estado tan sutil de la materia y tan vivaz que ya no es atómico y está dotado de penetración universal. Es el Fluido Cósmico original, la Luz Astral o alma del mundo."

Jodorowsky interpreta esta teoría relacionándola con el árbol genealógico, como hemos visto en otros artículos. Ahora vamos a formular una metáfora en la que visualicemos esos cuatro egos como cuatro caballos que deben avanzar guiados por la quinta esencia, que vendría a ser el conductor del carruaje. El problema es que cada ego habla un lenguaje diferente y que no están conectados entre sí. Recordemos sus funciones básicas:
-El ego intelectual se encarga de la vida intelectual, los pensamientos…
-El ego emocional está encargado de los sentimientos y emociones…
-El ego libidinal nos conecta con el sexo, con la creatividad y con los deseos…
-El ego material es el encargado de las necesidades corporales y materiales…
Volviendo sobre la metáfora de los cuatro caballos, si cada uno de ellos avanza en una dirección diferente acabaremos desmembrados.

Dice Jodorowsky que lo más importante es desarrollar nuestra propia alma. Esa quinta esencia que da una finalidad a los cuatro egos, que de hecho es el puente entre ellos. Desarrollar el yo individual o ser esencial que se caracteriza por no tener edad, sexo, ni nacionalidad. Es el andrógino interior.

Jodorowsky explica en su libro “Cabaret Místico” que estamos constituidos por cuerpo, alma y espíritu:
-Yo personal (cuerpo), es una ilusión, lo llamamos consciencia de forma equivocada
-Yo superior (alma), es la quinta esencia nombrada con anterioridad
-Yo esencial (espíritu)

El alma sería el quinto elemento, o conductor de los cuatro egos. Cuando desarrollamos el alma (Yo superior) podemos conectar con nuestro (Yo esencial) que es una emanación pura de la consciencia cósmica. Tiene a su disposición: al consciente y al supraconsciente
El (Yo esencial), acumulando la energía del Yo personal y del Yo superior se sumerge en la fuente de vida, se sumerge en el Dios interior.

Nuestra alma (Yo superior) mira en dos direcciones:
1.- Hacia el inconsciente, lugar oscuro que simboliza el pasado. El inconsciente es nuestro aliado. El inconsciente procede con metáforas Es bueno que el alma mire hacia el “interior”. El inconsciente nos puede ayudar de muchas maneras: con sueños, gente que nos hace regalos, nos manda mensajes en las formas más inesperadas. La meditación es una forma de acceder a ese manantial de riqueza interior.
2.- Hacia el supraconsciente, lugar luminoso que simboliza el futuro. Es el lugar donde está la programación del Universo. Si sólo miramos hacia allí, lo que hacemos es acumular: conocimientos, emociones, deseos y posesiones. Vivimos hacia el exterior

Si hemos desarrollado un alma, podemos sin peligro absorber sus fuerzas y convertir el inconsciente y el supraconsciente en nuestros aliados.

Cuando sabemos utilizar la energía negativa de forma constructiva nos hacemos más fuertes. Cuando unimos lo positivo con lo negativo viene la realización.
Es el pedófilo que se convierte en instructor de niños. La energía del dictador que te permite enfrentarte a una audiencia de quinientas personas.
Esta energía cuando está mal utilizada te acaba destruyendo: Hitler. Bien utilizada provoca dos ganadores y no un ganador y un perdedor.

Dice Jodorowsky: Tu “Dios interior” es la suma del inconsciente y del supraconsciente.
-Escucha a tu Dios interior y desobedece a las leyes que te inmovilizan. Te conectas contigo mismo siguiendo tus propias reglas y avanzas sin miedo. Tu Dios interior jamás se puede equivocar
-Eres lo que tu familia, tu sociedad y tu cultura han querido que seas. Tus metas no son tuyas, has de encontrar tu naturaleza, tus metas, tus obstáculos y tus soluciones observando la región muda de tu existencia.
-Ponerse en el BUDA, es ponerse en la tranquilidad.
Cuando Jodorowsky se enfadaba y tenía un ataque de ira, Marianne le decía que se pusiera en su Buda y así lo apaciguaba inmediatamente.

El mensaje del Dios interior lo recibe el alma y ella se lo da a los cuatro egos.
El alma conecta a los cuatro egos con tu Dios interior.
La energía que sostiene al universo se llama energía astral. Esa energía bien utilizada es DIOS y en sentido negativo el DIABLO

No necesitamos de ningún intermediario o sacerdote. Nosotros mismos nos podemos conectar
Tampoco necesitamos de templos, el templo más sagrado es nuestro propio cuerpo.

Toda esta teoría tiene como propósito que investiguemos en nuestro interior, en busca de la verdadera felicidad, que puede resumirse en: “Dejar de ser lo que los demás quieren que seamos para ser lo que en realidad somos”