domingo, 30 de septiembre de 2007

Noticia relacionada con el funcionamiento del árbol genealógico

Esta noticia está relacionada con el funcionamiento de nuestro árbol genealógico. Me la pasa una “maga” muy avanzada en el estudio de la psicogenealogía. No tiene desperdicio...

Un elefante salvaje irrumpe en un circo para liberar a una elefanta. El animal irrumpió en el establo donde guardaban a Savitri, la elefanta, y la sacó del recinto circense para llevarla hasta la selva

Un elefante salvaje protagonizó una curiosa historia de amor, al romper la valla de un circo en la región de Bengala, en el este de la India, y marcharse con una de las elefantas de la empresa circense a la que ayudó a escapar, informa la agencia IANS.Un macho salvaje de 26 años llegó al lugar, rompió una valla protectora y se coló en el establo donde se encontraban las elefantas de la empresa, atraído por sus llamadas.El elefante escogió a una de ellas -Savitri- que, pese a la insistencia de un cuidador, rompió las cadenas con las que estaba atada para escapar con el macho hacia la selva, donde ambos fueron avistados "jugueteando" junto a un lago, según IANS. Primera desobediencia"He cuidado a Savitri desde la infancia y siempre ha sido obediente. Pero el elefante salvaje se ha ganado su afecto", dijo el cuidador de la elefanta, Kalimuddin Sheikh, tras reconocer que esta era la primera vez que Savitri le desobedecía.El propietario del circo, Chandranath Banerjee, se mostró preocupado por la pérdida de Savitri, con un valor estimado de 400.000 rupias (unos 7.100 euros), pero también porque otra de sus elefantas, Gayatri, muy unida a la enamorada, se encuentra deprimida, afirmó."Ha habido que cancelar el espectáculo porque otra elefanta, Gayatri, está añorando a su amiga. Ha dejado de comer", dijo Banerjee en declaraciones al diario The Times of India

Reflexión de la “maga”:
El árbol genealógico es como un domador de fieras. Domestica nuestro ego intelectual, imponiéndonos limitaciones en ideas y creencias, programando el número circense que debemos representar en el mundo. Amaestra nuestro ego emocional, haciéndonos bailar al son de las heridas de la banda de música de su circo, piezas que se repiten una y otra vez, como las de los organillos de cuerda. Amansa nuestro ego libidinal, negándonos el placer y la creatividad, encerrados entre las rejas de la jaula de las prohibiciones. Domina nuestro ego material, privándonos de libertad para expandirnos, permitiéndonos sólo el movimiento de la caravana que marcha por rutas conocidas.

Es magnífico que seamos capaces de dejar de representar números programados, acallemos bandas de música repetitivas y dancemos al ritmo de nuestros corazones, encontremos las llaves de la jaula y probemos a crear nuevas rutas para expandirnos.

A todos nos puede llegar un día nuestro elefante salvaje.